sábado, 24 de octubre de 2009

Humildad

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Cuando la propuesta para este trabajo; fue definir desde el observador que soy la humildad dejando una reflexión personal pensé primeramente que cosas me hacen referencia a este tema y de lo que me acordé fue el día que trabajamos con uno de nuestros profesores al comienzo de este master los valores que cada uno de nosotros venía a mejorar, a buscar y/o a hacerlo carne y recordé; el mío, el valor que elegí fue la humildad, se preguntarán al leer esta reflexión, ¿Por qué? Y mi respuesta es y será simple, vengo de multinacionales donde he gozado de mucho conocimiento siendo mano de derecha de mas de un asesor actual, con mucho brillo en esta área, desde hace varios años me he dedicado profesionalmente a trabajar como asesora de empresas de forma independiente, teniendo mi propia consultora, en el área de relaciones laborales y como muchos sabrán y otros no; en la asesoría generalmente se trabaja con clientes que tienen empresas pymes, con muy poca experiencia en el armado de empresa, pero mucha en el negocio que fundaron, por lo tanto cuando tomo una tarea para ellos, es muy común para mí y sigue siéndolo en algunas ocasiones, que ellos te pidieran ayuda en todo lo concerniente al trabajo diario, la toma de decisiones, el trato de las personas, los nuevos negocios, etc. etc. con mi falta de humildad yendo por ese camino yo me involucraba cada vez mas en sus historias de negocios, opinando sobre todo lo que me pidieran y si las cosas no se respetaban como yo lo imponía era la primera en decir; “viste te lo dije”, hoy estoy en un período de mea culpa.
He sido muy segura de lo que digo, pero en la actualidad mi seguridad se fue; aun me quedan resabios de lo que fui y estoy en el medio de lo que quiero ser ya que mis fichas caen lentamente y creo que en este período me encuentro como en carne viva; algo así como totalmente expuesta y no me acostumbro, habiendo tenido tanta seguridad, ya no la tengo. De igual manera me gusta estar así sin tener la necesidad de decirle al otro como debe hacer las cosas. Esta era la tarea por la cual me han venido pagando, estoy en camino de seguir consiguiendo trabajo pero no desde mi razón. C
omo verán las cosas las he ido cambiando a medida que crezco y aprendo del otro; ya no hago esas declaraciones de “esto debe hacerse así”; por que lo que vengo trabajando desde hace un año y medio aproximadamente es esa virtud, la humildad de escuchar al otro y reconocerlo como un entero otro, respetarlo y saber que puede y tiene los recursos para hacerlo, que no necesita un blanco y negro mío, solo necesita que lo acompañe y les haga ver los recursos con los que cuenta para poder lograr lo que quiere. Ellos (mis clientes) son sabios y están en ese lugar por que son personas inteligentes que lograron lo que se propusieron en la vida, por lo tanto no necesitan que les diga como hacer las cosas sino que los acompañe en este camino que a veces se les torna muy complicado, en donde no pueden encontrar respuestas por que siguen haciendo lo mismo una y otra vez como en los viejos tiempos no pudiendo divisar otras opciones y es ahí donde debo estar yo para ayudarlos no en la dirección de la empresa por que es de ellos ese lugar.
Aun conservo el un post it que guardo con mucho cariño donde esta la palabra Humildad, que lo tomé de esa clase que conté al principio y ese papelito amarillo es lo que me hace recordar que lo estoy trabajando día a día ese valor.
No ha sido fácil para mi tomar esta decisión por que como se trata de humildad; dejar de hacer lo que venía haciendo (dar opiniones sobre todo con un nivel muy alto de soberbia, con ese estilo característico de mi persona como asesora) hace que muchas veces este entrenamiento no me salga tan bien, pero sigo y seguiré intentándolo hasta lograr poder ser la que quiero ser, gozar de la humildad como virtud. Mis clientes, se asombran por que ya no opino y no me enojo frente a otras opciones, sino que las escucho y agrego si es necesario, pero no desde la soberbia.
Según la definición de humildad, se dice que, es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. El término proviene del vocablo latino humilitas y ésta, a su vez, viene de la palabra griega “humus” que significa tierra. Originalmente, se refería a una posición, representando, estar “sobre” o “cerca” de la tierra, como en una “humilde choza” o una posición o actitud sumisa de un individuo ante alguna autoridad. De ahí, esa frase recurrente en la literatura, “su humilde servidor”. De éste modo, muchos desisten en desafiar sus limitaciones para seguir siendo controlados “por los pocos”. El recordar que uno viene de la tierra, del humus, es bueno para los que creemos demasiado en mirar hacia arriba y en alcanzar las cumbres del éxito, la fama y el ego exaltado.
Podría decirse que la humildad es la ausencia de la soberbia. Es una característica propia de los sujetos modestos, que no se sienten más importantes o mejores que nadie pese a sus logros.
Siendo esta una de las definiciones de la humildad, solo puedo declarar que estoy en camino de aprender y conocer mis propias limitaciones y debilidades, en esta reflexión estoy declarando que no sé nada y debo aprender desde la modestia y desde la ausencia de soberbia y de lo que me doy cuenta es que no me siento mas y mejor que nadie frente a cualquier logro que haya obtenido o por saber algo que el otro no sabe.
Siento que esta cualidad en mi hace que me prepare continuamente rechazando el orgullo, la soberbia, la vanidad, la arrogancia y la impertinencia, lo cual no es poco a la hora de ayudar al otro y presentarme desde allí, para relacionarme con el trabajo, con la familia y con el grupo social en general. Y es desde ese lugar, que esta palabra cobra para mí otra dimensión e importancia. Desde mi perspectiva puedo visualizar que es hoy para mí como futura coach una estrella que debe guiarme en cada encuentro, en mi vida personal, en mis relacionamientos. Debería ser una virtud básica en las organizaciones que se proponen mejorar la calidad del desempeño de sus líderes.
En este recorrido de aprender mas sobre la humildad me pasaron muchas cosas desde donde hoy puedo reflexionar y sacar algunas conclusiones que me ayudan; como que para mí, una persona humilde es aquella que se da cuenta de lo muy pequeñitos que en realidad somos, un puntito minúsculo en un universo lleno de estrellas y sin embargo, entiende que dentro de nuestra pequeñez todos y cada uno de nosotros cumplimos una función importante en el orden de las cosas.
Es saber pedir perdón, saber aceptar cuando te has equivocado, dar sin intentar recibir nada a cambio, ser uno mismo respetando a los demás como son, es tener un corazón puro, para proyectarlo a los seres que te rodean y valorarlos, saber callar, frente a lo que no tienes razón y reconocerlo Estas todas son actitudes y aprendizajes para la grandeza como persona en el mundo.

A mi entender, sin embargo, lo más curioso es que cuando una persona comprende nuestra pequeñez, en realidad, y sin ella saberlo, crece interiormente, pues ha sembrado y regado la semilla de la humildad. Sigo regándola día a día y con mucho esfuerzo.
Desde la cursada en este master he descubierto mucho mas de lo que esperaba respecto a la humildad, he descubierto que frente a mis relaciones al tomar otra postura, ya no mas desde yo lo sé todo, sino evaluando mis juicios y opiniones y detectando las que utiliza el otro, indagándolo respecto a las mismas y auto indagándome no disparo argumentos que tenga que defender como si fueran verdades ultimas. Esto mejoró mi relacionamiento con el mundo en el que estoy inmersa, con la vida cotidiana; pude dejar de lado muchas veces (aun me falta) la arrogancia la cual me generaba conflictos y limitaban mi efectividad lastimando mis relaciones de trabajo y personales. Estoy en el proceso aprendiendo a que pude, puedo y debo aceptar que mis opiniones son parciales, corregibles, precarias y pueden sumar, pero no son la verdad.
Creo que en función a lo aprendido hasta aquí y a mi apertura mental relacionada al aprendizaje, detectando como ayudar al otro desde una postura mas humilde, es para mi de donde debo partir para destacarme como coach y persona en este entorno en el que vivo, desde el cual buscaré un propósito utilizando el diálogo no para encontrar la verdad objetiva, que no existe en el mundo de las interpretaciones, sino la opinión efectiva, aquella que creemos nos llevará a alcanzar nuestro objetivo. Es decir dejar de lado mi arrogancia de creer que mi palabra es la verdad o que soy dueña de la verdad para contribuir con este mi pequeño pero gran aporte a una causa común a la creación del conocimiento.
Como valor esta tarea me deja que debo seguir trabajando en mi postura de la humildad para desapegarme de mi propia forma de ver el mundo y considerar perspectivas ajenas, enriqueciéndome con el diálogo que obtengo con el resto de las personas, llegando a un acuerdo al integrar esas diferentes perspectivas para lograr tener madurez.
Me quedo con algunas reflexiones que guardo hace mucho tiempo y me ayudan en este camino de la búsqueda de la humildad:
Cuando nuestros pensamientos dejen de ser arrogantes.
Cuando nuestros actos sean discretos y sinceros.
Cuando demos la mano con tibieza, sin esperar devoluciones.
Cuando no nos sintamos superiores a nadie.
Cuando nuestras palabras sean sencillas, cálidas y nuestro discurso corto.
Cuando no necesitemos halagos.
Entonces y solo entonces seremos humildes y nunca lo sabremos.
Gracias Alicia por permitirme hacer esta reflexión, hace referencia a mi postura de humildad frente al mundo y me refresca todo lo hasta aquí realizado para lograr gozar de dicha virtud, permitiéndome hacer un paso al costado y verme desde otro lado para evaluar como voy en este camino de la búsqueda de la humildad, propósito claro al iniciar esta carrera y continuo al finalizarla.

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Me gusta trabajar con las personas y empresas que aún no han visto sus talentos.

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